Jorge Sanchez
2007 | By admin | Categoría: Uncategorized
Jorge Sanchez (Hospitalet,Barcelona) probablemente sea uno de los mayores y más loables viajeros españoles. Sus ansias por viajar le han llevado a todos los países de nuestro planeta. Su forma de ver la vida y sus interesantes reflexiones han cautivado a más de uno. Firme defensor de que un viaje debe estar ligado al factor solidario, tal y como demuestra en su reciente viaje a la República Sahrawi, donde se preocupó de llevar alimentos básicos a refugiados en campamentos de Tindouf.
Si deseas saber más de él puedes consultar su web jorgesanchez.org donde encontrarás esos destinos de los que de buen seguro jamás escuchastes hablar, a menos que haya caído a tus manos algunos de sus libros publicados de lectura obligada.
VIAJE A EXTREMO ORIENTE
MI VIAJE A LAS AMÉRICAS DEL NORTE
VIAJE A LA SUDAMÉRICA EXÓTICA
MI VIAJE AL SUR DE ASIA
MI VIAJE A LOS ARCHIPIÉLAGOS DEL PACÍFICO
MI VIAJE ALREDEDOR DE ÁFRICA
MI VIAJE A TODAS LAS RUSIAS
EL CAMINO DEL VIAJERO
EL CAMINO DEL PEREGRINO A SANTIAGO
SIETE VIAJES A PAÍSES EXTRAORDINARIOS
SIETE VIAJES A ISLAS EXTRAORDINARIAS
SIETE VIAJES A LUGARES IMPENETRABLES
AUTOBIOGRAFÍA DE UN VIAJERO
————————————————–
SU ÚLTIMO VIAJE REALIZADO EN ABRIL 2007! (extraído de su web)
República Saharaui (zona liberada): Vía Tindouf, al sur de Argelia, donde conviví una semana con los refugiados saharauis, penetré en la zona liberada por el POLISARIO mediante un jeep y un conocedor saharaui del terreno burlando los controles, tanto mauritanos como argelinos y saharauis. Viajaba junto al estadounidense Charles Veley, el fundador del club viajero Most Traveled People. Alcanzamos Bir Lahlou, que significa Pozo de Agua Dulce, y allí conocimos a nativos de Camerún, Ghana, Nigeria y otros países africanos, esperando a que alguna organización internacional se hiciera cargo de ellos desde que los marroquíes les hicieron cruzar el muro de más de 2000 kilómetros, rodeado por 5 millones de minas antipersona y custodiado por más de 100.000 soldados marroquíes. Fuimos admitidos e invitados a tomar café y refrigerios en una de las bases de las Naciones Unidas donde se sorprendieron a más no poder cuando nos vieron acercándonos a pie por el medio del inhóspito desierto. Al principio Charles dudaba si penetrar ilegalmente en la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) pues comprometíamos a la familia saharaui que nos acogió. pero yo afirmé con convicción que era un deber sagrado para un viajero penetrar en ese país tan poco frecuentado, y que las disculpas, en caso de que nos sorprendieran, vendrían luego. Debíamos intentarlo, aunque fuera cabalgando a lomos de la cola del diablo. Tras oír mis argumentos él estuvo de acuerdo. Por suerte, regresamos a nuestro campamento de refugiados (llamado 27 de Febrero) por la noche, a la hora de la cena, y nadie se apercibió de nuestra aventura.








































