Semana no tan Santa
2007 | By admin | Categoría: Uncategorized
EL FERVOR MÁS DOLOROSO
En la actualidad, Filipinas es uno de los países en que el lado más sufrido de la Semana Santa desata mayor fervor. Se trata de un país enclavado en el continente asiático, pero en el que la mayoría de la población profesa la religión católica y cuya creencia en los milagros se multiplica en estas fechas.
Filipinas estuvo colonizada por España durante 300 años y los habitantes de la mayoría de sus más de 7 mil islas fueron convertidos entonces a la fe católica, lo que motivó una mezcla de ritos locales y creencias cristianas. El país tiene innumerables iglesias, muchas de ellas dañadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Desde el siglo XVI en que las órdenes de los Agustinos, los Franciscanos, los Jesuitas y los Dominicos se encargaron de evangelizar al pueblo filipino, Filipinas sigue el calendario católico de fiestas.
En pro de algún gran favor familiar, casi siempre relacionado con la salud, o como penitencia de sus pecados, los hay que practican la crucifixión real. Los llamados “descalzos” trasladan a hombros el paso de Jesús con la cruz a cuestas, conocido como el “Nazareno negro”.
Clavados por las palmas de las manos, son capaces de resistir durante 20, 30 ó 40 segundos ante un público, entre paisanos y turistas, que no cabe en su asombro. No son público contemplativo, sino que tienen una determinación personal, ya que se encargan de recoger con pañuelos las gotas de sangre que resbalan por las cruces porque creen que esa sangre trae suerte y lava los pecados de la humanidad.
En estas crucifixiones los cuerpos de los “mártires voluntarios” reposan sobre un pedestal en el que apoyan los pies, ya que, de lo contrario, sus manos se rasgarían.
En la pequeña localidad de San Pedro de Cutud, a 75 kilómetros al norte de Manila, cada Viernes Santo del año se repite la misma historia. La ceremonia se precede de una noche de flagelo y penitencia que da paso a un día en que clavos de once centímetros atravesarán las manos de algunos voluntarios.
La evocación del calvario alcanza cotas espectaculares que motivan la presencia de los más morbosos. Para su deleite, la escena se adorna con un centenar de jóvenes mortificados que se atizan las espaldas -previamente cortadas con cristales- con más ganas que si golpearan a su peor enemigo. Las escenificaciones del pasaje de la Biblia que relata cómo Jesucristo fue llevado a la cruz se suceden en todos los rincones del planeta.
También en Europa donde destaca la procesión de “Los bastidores de sangre”, en la localidad napolitana de Guardia Sauframondi (Italia), escenario en el que durante siete horas seguidas mujeres con velos negros hasta los pies, coronadas de espinas y hombres que cubren sus cabezas con capuchones mientras se lastiman pecho y espalda con espinas y barras de hierro son los protagonistas.








































