Aguas y baños. Sanidad
Aunque una gran mayoría de los viajes no tengan como finalidad el baño, un gran número de viajeros en algún momento van a tener contacto con las aguas recreativas mediante el baño en playas, lagos, ríos, piscinas, etc. Es necesario recordar que los ahogamientos son una causa de mortalidad entre los viajeros.
(más información en el apartado accidentes inesperados)
En agua dulce
Las aguas contaminadas son vías de transmisión de infecciones de ojos, oídos e intestinales. En los trópicos, en particular en el África subsahariana, se puede contraer una grave enfermedad parasitaria conocida como bilharziosis o esquistosomosis. Actividades como nadar, pescar y caminar con los pies descalzos por ríos, arrozales o terrenos fangosos también pueden exponer al viajero a este tipo de enfermedades, sobre todo en las regiones del sudeste Asiático. Sólo son seguras las piscinas con agua clorada.
El “prurito del nadador” provocado por numerosos trematodos, se contrae en aguas dulces de zonas templadas y tropicales que pueden estar contaminadas por estos parásitos que penetran en la piel causando, en ocasiones, una reacción alérgica cutánea localizada o extendida.
En agua de mar
En principio los baños en el mar no implican riesgos de enfermedades transmisibles. Sin embargo, es recomendable que el viajero se informe en el lugar si está permitido bañarse y no supone un peligro para la salud. Las picaduras de medusa provocan fuertes dolores e irritaciones de la piel. En ciertas regiones los bañistas deben usar algún tipo de calzado que les proteja de las mordeduras y picaduras de los peces, contra la dermatitis por los corales, crustáceos, mariscos y anémonas de mar tóxicas.
Pies descalzos
En las regiones donde existe riesgo es conveniente usar calzado que proteja contra las enfermedades parasitarias, por ejemplo calzado cerrado si se va a caminar en zonas con grandes charcos o embarradas.

















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